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viernes, 25 de mayo de 2012

Gran descubrimiento: Robot pensador que tiene inteligencia

      
               
                No voy mal encaminado con la idea de construir un robot que piense y que tenga inteligencia. Unos científicos japoneses (vean la noticia en la web: (http://alt1040.com/2011/08/investigadores-japoneses-crean-un-robot-que-aprende-piensa-y-actua) han descubierto un sistema de aprendizaje, en el que el robot también podría aprender por sí mismo y también a través de internet comunicándose con lo que aprendan otros robots similares. Según esta noticia, el robot puede aprender a servir por ejemplo un vaso de agua helada. Entonces tengo razón, para que narices se necesita que se le posibilite un pensamiento o una inteligencia a un robot, si con el aprendizaje, o mediante la memorización de información como digo yo, ya el robot puede hacer diferentes tareas por sí mismo o a través de las ordenes que reciba mediante sus sentidos artificiales o mediante la información alojada en sus programas. Con lo cual es como si el robot pensará y tuviera inteligencia; que es lo que realmente es el pensamiento y la inteligencia de las personas: un cúmulo de información heredada, que representa nuestra personalidad adaptada a lo que aprendemos o a la información que memorizamos. 



               
                Entonces, no hay duda el pensamiento y la inteligencia no están ubicados en el cerebro. Tanto uno como otro forman parte de la manera en como se maneja la información en el cerebro; el pensamiento es la necesidad de buscar la información y la inteligencia es el orden en como se busca la información; con lo cual, tanto el pensamiento como la inteligencia no existen, son formas virtuales de buscar la información. 




                En mi artículo "Cómo construir un robot que piense y que tenga inteligencia" digo y con razón que el pensamiento es un buscador virtual de la información y que la inteligencia es una forma virtual de mantener el orden del orden psíquico. No importa repetirlo las veces que sea, ya que tengo mucha razón y es un descubrimiento muy importante (PERO NO ME HACEN NI PUTO CASO) ¿será porque los filósofos naturales no estamos considerados?: Platón, Sócrates, etc. existís porque sois una referencia del pasado, en este mundo actual no seríais nadie ya que vuestros títulos no estarían convalidados y no os harían ningún caso. Este es un descubrimiento muy importante no sólo para construir un robot que piense y que tenga inteligencia, sino para la medicina, ya que se concebiría otro forma de entender el cerebro, en el que el manejo de la información es fundamental.



Registrado en Safe Creative el 25/05/2012
Autor: Salvador Sánchez Melgar
Http://www.articulosnuevos.blogspot.com

lunes, 21 de mayo de 2012

¿Cómo construir un robot que piense y que tenga inteligencia?


          


¿Se puede construir un robot que piense, que tenga inteligencia y que tenga autonomía propia?, pues claro que sí, hoy existen los adecuados medios mecánicos y eléctricos para ello, sólo hacen falta las ideas, por ejemplo mis ideas, las ideas que yo exponga en el libro que estoy escribiendo. Ideas que se complementarán con las ideas que exponga en este artículo y otras ideas que he expuesto en otros artículos publicados en internet y en mi blog: http://www.articulosnuevos.blogspot.com. 




            En mi libro explicaré, muy resumidamente y sin tecnicismo, cómo es el pensamiento y la inteligencia; y como se podrían adaptar a un robot para que el robot pueda tener inteligencia,  pueda ser autónomo y pueda pensar, pensar artificialmente se entiende, cosa que muchos dirán que es computar; pero para mí es pensar ya que para mí el pensamiento es una forma virtual de buscar la información.




            Teniendo en cuenta que la inteligencia es el orden de todas las memorias psíquicas y que el pensamiento es un buscador de información dentro del orden de la inteligencia, como trataré de explicar más adelante. Entonces si a un robot cualquiera se le instalasen todos los programas necesarios, todos los sensores necesarios, todos los sentidos artificiales necesarios y todos los mecanismos necesarios para que pueda detectar la información y poder transmitirla y encauzarla en sus correspondientes programas de manera ordenada. El robot para que narices necesita pensar si ya mediante ese orden se le ha posibilitado la posibilidad de pensar, pues solamente tiene que buscar mediante un programa la información apropiada dentro de unos programas que ya tiene la función de memorizar y ordenar adecuadamente la información externa e interna. Para qué narices necesita un robot tener inteligencia si esa inteligencia es el propio orden bien ordenado de la información. Lo que un robot no tendrá es la forma de pensar humana, la cual está inducida por nuestros sentimientos, manías, debilidades, emociones, envidias, amores, celos, odios, etc. Los humanos buscamos la información pero mediante unas tendencias o normas heredadas de padre a hijos; lo cual nos hace buscar la información conforme a nuestros sentimientos y formas de ser. Pero eso no quiere decir que un robot no pueda pensar, pensará artificialmente y también se le podrán programar unas normas.




            Teniendo el robot la energía eléctrica y las opciones informáticas y mecánicas apropiadas que le obligue a funcionar; y teniendo sus correspondientes programas y mecanismos que le posibiliten manejar adecuada y ordenadamente la información, ya el robot dispondría de la inteligencia y del pensamiento adecuado, parecido al que poseemos las personas. Ya el robot podría asemejarse a un ser vivo, pero con la ventaja de que no poseería dolor. Dicho robot sólo tendría un inconveniente que no sería totalmente autónomo, pues únicamente podría actuar conforme a lo programado. Pero además debería  poseer un programa muy estricto para que el robot respetase las normas de convivencia. Tampoco las personas somos totalmente autónomos, ya que las leyes y las normas de convivencia nos obligan a no ser tan libres; y menos mal que es así, porque si cada uno hiciese lo que quisiese no existiría convivencia.




            A los constructores de robots os animo a que con mis ideas construyáis ese tan anhelado robot que podría ser muy beneficioso para la humanidad; un robot que al principio podrá ser muy simple, pero que poco a poco se podrá ir perfeccionando. 




            Lógicamente dicho robot no pensará exactamente como los humanos, pensará de otra forma: pensará más rápido y con la posibilidad de disponer de mayor sabiduría,  ya que se le programará mayor cantidad de información. Además se le programará  la información necesaria que le obligue, mediante programas, a respetar las leyes y las normas de convivencia; para que así, con gran eficacia, pudiese también respetar a las personas, a los animales y a las cosas. 




            De momento, para simplificar, a este primer robot se le podría suprimir la opción de sentir artificialmente. Aunque las sensaciones se podrían programar artificialmente basándonos en normas mediante el filtrado de la información que nos ofreciera los sensores dispuestos en cada mínima porción corporal y a través de la información detectada por los sentidos artificiales; aunque espero que comprenderán que no serían normas sensitivas propias de los sentimientos humanos, sino normas programadas. 




            Para simplificar aún más este robot, se le podría suprimir de la posibilidad de poder memorizar las experiencias de lo que le sucediese cotidianamente y de lo que aprendiese, por ejemplo de los libros; por tanto carecerá de recuerdos. De momento no necesitaría memorizar y ordenar esa información, que el ser humano la suele memorizar en orden de importancia y en orden de tiempo para así poder  usarla para cuando la necesite. De momento se le programará directamente la sabiduría necesaria sin necesidad de que la tenga que aprender. La sabiduría sensitiva no la podría conseguir de forma natural, ya que el robot no podría crecer ni evolucionar físicamente, ni sentir, ni adoptar las sensaciones vivientes conforme a ese crecimiento y a esa transformación viviente. 




            Este robot, de momento, sólo podrá efectuar, según sus programas y sus aptitudes físicas, infinidad de repetitivas acciones programadas, lo cual es mucho. Acciones que se podrán ir mejorando mediante la sustitución y ampliación de sus correspondientes programas y partes físicas. 




            El carecer de memorias y de recuerdos no le impediría que pudiese mantener una relación y una conversación casi normal con cualquiera, ya que este robot respondería y actuaría conforme a la sabiduría programada en sus correspondientes memorias, las cuales dispondrían de la suficiente información para que el robot pudiese servirse por sí mismo sin necesitar recurrir a los recuerdos. Ya que de antemano se le programaron todas las situaciones, problemas y respuestas posible. Además todos comprenderán las limitaciones de estos primeros robots de prueba. Lógicamente no podrán responder sobre temas que le sucedieron en el pasado, ya que no se les habrá programado las memorias que pudiesen memorizar los sucesos del pasado. Por lo tanto no dispondrá de recuerdos; repito, no porque no se pueda realizar sino por el deseo de simplificar su posible construcción. 




            Sería conveniente también, que al principio,  no se le obligase a ir por lugares raros ni se le sometiese a situaciones extrañas, ya que sus programas quizás no dispusiesen de la suficiente información como para poder identificar esos lugares y esas situaciones desconocidas; aunque se le procurará programar todas las situaciones y lugares que se pudiese encontrar y como debería actuar ante todas esas situaciones y lugares posibles. 




            La gente comprenderá las limitaciones iniciales de la posible realización de este robot, ya que lo importante será que el funcionamiento de este robot fuese el comienzo de la era robótica de futuros robots pensadores, los cuales podrán ayudar mucho a la humanidad, siempre y cuando tengan sus adecuadas normas programadas  para ayudar a la humanidad y no, por ejemplo, para servir como combatientes en posibles guerras. En este caso, tal vez, sería conveniente diferenciar a los robots bélicos de los otros robots no bélicos.  




            Todos los seres vivos para poder vivir necesitan vivir ordenadamente, ya que como se puede vivir sin orden; como alimentarse sin orden, como  usar los sentidos sin orden o como utilizar las demás necesidades vivientes sin orden. Todos poseemos una serie de órdenes psíquicos, aunque algunos tipos de órdenes estén inducidos por un orden instintivo, heredado así evolutivamente. En el momento en que un ser viviente carezca de parte de su orden; por ejemplo que carezca de parte del orden psíquico sensitivo, entonces ese ser viviente padecerá un desorden, más o menos grave, según sea el grado de desorden psíquico sensitivo que padezca. Ese desorden no le permitiría vivir adecuadamente.




             Como orden viviente que somos, debemos poseer un control que controle nuestro orden. Ese control estará en el cerebro; pero en el caso de los vegetales, dónde estará ese control, supongo que estará en alguna parte interna de su cuerpo vegetal, o muy posiblemente estará en la totalidad de su ser sensitivo. Con lo cual al disponer los vegetales de un orden ya dispusieron de una inteligencia y al disponer de sensaciones ya dispusieron de una manera de procesar la información, equivalente a una forma de pensar. Entonces, también los vegetales disponen de una inteligencia y de un pensamiento, aunque esa inteligencia y ese pensamiento sea más reducido y primitivo que el de los animales. Inevitablemente los vegetales viven instintiva sensitivamente de una manera ordenada, pues no se puede vivir sin orden y sin sensaciones. 




            El buen funcionamiento del orden viviente es lo que se llama inteligencia, la cual será mejor o peor, según funcione mejor o peor ese orden. Por lo tanto, la inteligencia no es una memoria ni está ubicada en un lugar psíquico, la inteligencia es algo virtual; es el orden del orden viviente. 




            Dentro de la inteligencia o del adecuado orden de la información, el pensamiento virtualmente tratará de buscar la mejor información. El pensamiento buscará la información oral, visual, sensitiva, olfativa y gustativa según sea la información solicitada. Entonces el pensamiento es un buscador virtual de información, y al igual que la inteligencia no es una memoria o algo psíquico que esté ubicado en el cerebro. El pensamiento es la forma virtual de buscar la información dentro del orden de la inteligencia. Los que tengan la facilidad de tratar de buscar más información psíquica, y empleen más tiempo para buscarla, serán los que más piensen; si además a eso se le añade una buena inteligencia y unas memorias repletas de información, de datos  aprendidos y memorizados gracias a lo aprendido de la vida y de los libros, entonces ese pensador será aún mejor pensador.




            Es decir, todos los seres vivos somos un orden viviente; por lo tanto todos disponemos de una inteligencia y de un pensamiento o llámese buscador de información. Por lo general, los vegetales dispondrán de su inteligencia vegetal y de su pensamiento sensitivo, ya que estos sólo piensan sensitivamente porque sólo poseen un sentido, el sensitivo. Todos los animales dispondrán de su inteligencia particular y de su buscador de información sensitiva. Pero además, según los sentidos que posean, dispondrán de un buscador de información visual;  de un buscador de información olfativa; de un buscador de información gustativa; de un buscador de información  auditiva; de un buscador de información intuitiva; de un buscador de información heredada; de un buscador de información memorizada; etc. O sea, que eso parece demostrar que poseemos un sinfín de pensamientos, pero en realidad todos los buscadores de información forman un solo buscador de información llamado pensamiento; ya que no son pensamientos reales sino una forma virtual de buscar la información, puesto que la información se busca por las necesidades propias y según sea nuestra forma de ser. Únicamente poseemos un buscador de información que busca la información de forma virtual a través de los enlaces sensitivos mediante las indexaciones de las informaciones. 




            Los humanos, hemos desarrollado el lenguaje, el cual nos ofrece otra forma más de manejar y almacenar la información y así poder pensar más adecuadamente, o buscar la información más adecuadamente. Una forma de pensar que nos ha posibilitado una mayor evolución de algunos de nuestros sentidos.




            Todas las memorias memorizarán individualmente la información que les pertenezca, según sea la información obtenida de cualquiera de los cinco sentidos. Se podrá vivir sin poseer una o varias memorias, ya sea carecer de la memoria visual, de la memoria olfativa, de la memoria gustativa, de la memoria auditiva, de la memoria que memoriza el lenguaje o de la memoria que memoriza los recuerdos. Pero no se podrá vivir mucho tiempo sin la memoria sensitiva o táctil, la cual es imprescindible para poder vivir.  Quizás por culpa de la vejez, muchos podrían perder progresivamente todas las memorias juntas al mismo par, o perder parte de sus memorias. El perder una sola memoria, por ejemplo la memoria oral, o llámese memoria del lenguaje, no nos  impediría pensar, ya que se puede pensar sensitivamente y también con la imaginación utilizando los medios y los recuerdos visuales que se hayan podido memorizar, entonces, pensaríamos como piensan los animales. Perder la memoria sensitiva sería lo que más nos perjudicaría, ya que nuestro cuerpo podría olvidar el andar, el comer, el moverse, etc. 



Registrado en Safe Creative el 22/05/2012
Autor: Salvador Sánchez Melgar
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sábado, 19 de mayo de 2012

El yo y lo absoluto


          


En este tratado filosófico se ha de entender el yo como una identidad propia de cualquier ser viviente. Se ha de entender también, como carente de lo absoluto las definiciones infinito, eterno, perfecto o cualquier otra palabra que trate de expresar algo absoluto, ya que considero que lo absoluto no existe, excepto la nada.



            ¿Qué es el yo?: El yo es la vida, es el alma, es la identidad propia de cada ser vivo y de cada vida por vivir. El yo es irrepetible, es único, ocupa un lugar y es inmortal porque pertenece a una saturación, la de la vida. El yo es la esencia de la vida, o llámese alma, que como esencia subatómica o de la nada que es, no tiene límites, sólo lo limita la propia saturación de yos.


           
            El yo, no pertenece al mundo físico, no tiene espacios, ni distancias, ni tiempos, lo mismo puede ocupar un lugar que aparecer instantáneamente en otro lugar, ya que los lugares no existen. Solamente, el yo, vida o alma, está sujeto, a su propia saturación de yos, la de todos los seres vivientes, a la propia evolución hereditaria de los propios seres vivientes y a la jerarquía que une a todos los seres vivos.


           
            En el universo, hay varias saturaciones que forman parte de la misma saturación, empezando por la primera que dio origen a las demás: la primera fue la saturación de la nada hasta lo no absoluto que dio origen a la existencia; la segunda sería la saturación de lo no absoluto de la nada que hizo posible el comienzo del dinamismo universal; la tercera fue la saturación del dinamismo universal que hizo posible, por inducción dinámica, la multiplicación de la materia en forma de existencia y a su vez dio origen a la saturación de las energías dinámicas vivientes, a los yos, y a su posible multiplicación y evolución por medios inductivos y cuarta sería la saturación dinámica estable que hizo posible un universo uniforme, matemático y exacto.


           
            Por lo tanto, el ser humano tanto física como mentalmente es más que un yo, es un vehículo hereditario, al igual que los animales, sólo que los sistemas hereditarios de estos, se han acomodado a ser lo que son, animales; debido, sobre todo, a que, la sobresaturación de los yos o vida por medio de la sobresaturación hereditaria no admite que todos los seres estén en la misma escala evolutiva, ya que esto no permitiría que la herencia en general ni la vida pudiese subsistir.


           
            Es difícil acertar un 80, 50, o menos, por ciento cuando se trata de filosofar. Pero lo que es muy lógico, es que en la escala viviente, incluida la del ser humano, existe una jerarquía en la que todos los seres vivos cumplen con su estado jerárquico adecuado, en beneficio de la jerarquía de la vida de todos los demás seres vivos. La vida en general, es un sistema jerárquico inteligente, por algo será.



            No existe ningún ser vivo que no tenga su propio yo o identidad propia. No existen dos yos o identidades propias exactamente iguales, ya que esa igualdad impediría que cada identidad ocupase su lugar propio. Por lo tanto, el yo es único, irrepetible, indestructible porque ocupa un lugar y forma parte de una saturación viviente; y además, el "yo" es el que identifica a cada ser vivo y a cada vida por vivir. 



            Cuando se nace, no elije uno donde o cuando nacer, ni tampoco es una elección al azar, ni es la madre la que elije. Se nace según dictamina las herencias. Tampoco se elije el cuerpo ni la mente que quiera uno, que por razones de herencias se le dispondrá el que le pertenezca. Vida, alma o yo junto con el cuerpo y mente hereditario darán ser y vida a un nuevo ser mucho antes de nacer.



            Hay que ser lógicos, y reconocer que los seres vivos no pueden subsistir unos sin los otros; y que debido a esto, se ha creado en los seres vivos cierta jerarquía, que no se ve pero que es indudable y lógico que existe. Una jerarquía que impide que todos los seres vivos evolucionen lo que quieran, porque si todos evolucionaran una mínima parte de lo que evoluciona mentalmente la humanidad, no existiría la vida en general, no podríamos convivir con seres vivos de distinta especie igual de inteligentes que nosotros, ya que los seres vivos que pueblan nuestro cuerpo dejarían de acomodarse a una forma de vivir que nos beneficia a todos los seres vivos. Los demás seres vivos no humanos, están sujetos a una escala evolutiva acomodada, más o menos, según que especies sean, en beneficio del resto de los seres vivos.

Lo casual y único





            El origen viviente tuvo que surgir como algo microscópicamente pequeño. No sé si la vida en esas magnitudes microscópicas pudo ser inmortal; tal vez lo fuese si ese origen viviente fuese una especie de energía viviente. 




            Si el origen viviente se originó como una especie de energía microscópica, podría retener, energéticamente, información de sus propias experiencias. Ser energía le ayudaría a la vida a adquirir autonomía; lo cual le proporcionaría inevitablemente un yo (un yo es la capacidad de mantener la integridad propia, la de cada mínima parte de su cuerpo, ya sea como energía o como materia, y gracias a ello poder reconocerse, y así, poder diferenciarse de lo demás, lo cual le daría esa identidad propia o llámese yo que le permitiría obtener autonomía propia). Y con ese yo, esa vida energética podría evolucionar eternamente adquiriendo del exterior cada vez más información. 




            Esa especie de vida energética que fue el origen de la vida, no pudo ser el único origen viviente; porque sería mucha casualidad de que sólo se originase un origen viviente, en un lugar como la Tierra, que reunía las condiciones necesarias para que la vida pudiese prosperar como vida.  Así que surgirían, inevitablemente, infinidades de especies de orígenes vivientes en forma de vidas energéticas, con las capacidades de retener información que les posibilitarían poseer sus identidades propias o yos, lo cual les otorgaría autonomía propia. O bien, tratarían de unirse para formar un único orden evolutivo viviente, o tal vez, tratarían de independizarse para formar cada vida su propia evolución viviente. 




            El origen de la vida no pudo ser algo casual o único (algo que sea casual tiene que ser único, sino, dejaría de ser casual). No pudo existir ningún origen de la vida que fuese casual o único, ya que sería infinitamente casual que la vida hubiese tenido éxito como vida y además ser única en la Tierra.




            La vida no pudo originarse como un origen viviente no energético, ya que sería un origen viviente muy frágil; le sucederían infinidades de peligros continuos que le impediría evolucionar, tanto en sus inicios como vida, como en su correspondiente evolución viviente. 




            Existe otra posibilidad, dentro de la fragilidad de la vida, de que el origen viviente pudiese sobrevivir con esa fragilidad, gracias a una posible procreación abundante y constante. Lo cual le obligaría a la evolución viviente a procrear más vidas que las que morían. Sólo así, tal vez, ese frágil  origen viviente pudo continuar evolucionando como vida. Claro que para ello, en esos principios vivientes, era necesario que la vida se pudiese multiplicar y dispersar continuamente por todo el planeta; ya que sino se correría el riesgo de que todas las vidas se extinguiesen a la vez al vivir todas en un mismo lugar. De esa manera, con la dispersión, a la vida le daría tiempo a multiplicarse y a dispersarse continuamente.   




            A no ser, que la fragilidad de la vida obligase a que surgiesen infinidades de orígenes vivientes, hasta que uno de ellos, casualmente, hubiese podido evolucionar y darle continuidad a la evolución viviente. Sería muy difícil, por no decir imposible, que de un solo origen viviente frágil, pudiese evolucionar la vida con su constantes fragilidades. Tendrían que suceder muchas casualidades que permitiesen a la vida evolucionar de ese modo y en esas condiciones.




            O sea, que hay casualidades imposibles de que sucedan, aunque realmente no sea imposible de que sucedan. Una casualidad podría ser tan casual que se transformaría en una casualidad imposible de que se haga realidad; pero sin embargo esa casualidad imposible entra dentro de lo posible. Todo eso quiere decir, que lo que suceda en el futuro sucederá conforme a unos parámetros fijos, aunque sean muy variados; y todo lo que se una casualidad que no se ajuste a esos parámetros no sucederá. Dentro de esos parámetros podrían existir casualidades y excepciones que confirmen las reglas; pero no podría existir otras casualidades o excepciones que no se ajusten a las reglas. 



           
            Por ejemplo, una persona podría tener muy buena suerte o muy mala suerte a lo largo de su vida, pero dentro de unos límites; las reglas no admitiría que se pudiesen sobrepasar esos límites, ya que el hecho de tener toda la vida, muy buena o muy mala suerte, son hechos casuales excepcionales que no suceden normalmente; y eso ya le impediría a esa persona sobrepasar ese límite de casualidades o de excepciones, que supondría una posibilidad infinitamente imposible que le impediría salir del parámetro permisible. A no ser que se experimentase con una persona para que fuese excepcional; obligándola a salir de esos parámetros fijos; pero entonces eso no significaría que esa persona estuviese viviendo un conjunto de casualidades o excepciones aunque se le obligase a ello. Esa persona viviría las casualidades o excepciones provocadas a propósito con la ayuda de otros; lo cual ya dejarían de ser casualidades o excepciones. 




            Todo esto quiere decir, que todos experimentamos rachas de buena o de mala suerte según ciertos límites. Aunque, realmente existe la casualidad o la excepción que obliga a que inevitablemente existan raras casualidades o excepciones de personas que puedan tener muy buena o muy mala suerte; pero, sin embargo esas personas, si existiesen en otras vidas estarían obligados a alternar,  a que dejasen de ser una casualidad o excepción como lo fueron en una vida anterior. Al igual, que tarde o temprano, nosotros, en sólo unas pocas de esas otras infinidades de posibles vidas que viviésemos; experimentaríamos esas casualidades o excepciones. Pues todo debe seguir un equilibrio, entre lo casual o lo excepcional, dentro de los parámetros correspondientes. 



           
            Como es de suponer, nuestro planeta no sería el único y casual que albergara vida en el universo, habiendo infinidades de sistemas solares con posibilidades de generar planetas como el nuestro que posibilitasen la vida. Ya que la excepción, fuera de los parámetros lógicos universales, es una imposibilidad. La casualidad infinita de que sólo pueda existir vida en la Tierra sería una casualidad tan casual que no lo podría permitir el equilibrio universal, con lo cual es imposible que no exista vida en algunos de esas infinidades de sistemas planetarios del universo. Si nuestro planeta fuese una excepción universal; sería además muy casual o excepcional en todo, casual en distancia al Sol; casual en formación y rotación ideal; casual en la posibilidad de contener agua y en abundancia; casual en su posibilidad de originar la vida; etc.; y eso serían muchas casualidades que no permitirían las reglas  universales. Por consiguiente, deben de existir en el universo más planetas parecidos a la Tierra; porque una excepción no puede ser única; deben de existir más excepciones.



           
            El descubrir que la vida no pudo ser algo que surgió como casualidad, demostraría que la vida podría surgir en cualquier parte del planeta que tuviese las condiciones adecuadas. Y además podrían surgir vidas similares a la nuestra. La no casualidad del origen de la vida, también demostraría que todas las vidas que surgiesen, al no ser casuales, ni únicas, deberían de tener similares procesos vivientes; que con el tiempo de forma inevitable multiplicarían los nacimientos vivientes, unificándose en un sólo árbol genealógico viviente, dado que todas las vidas son similares y tienden a unirse. Con el tiempo, las vidas, sin dejar de unirse, sembrarían la vida por todas las partes posibles del planeta, aunque experimentase cada especie viviente experiencias y adaptaciones diferentes, que es lo que posiblemente hizo posible que surgiesen diferentes especies de seres vivientes.




            Antes que surgiese la vida del agua, el líquido elemento tuvo que limpiarse de esa mezcla de materiales, gases y líquidos nocivos para la vida, que mezclados en el agua permanecerían durante todo el proceso de formación en los orígenes de nuestro planeta. Quizás los proyectos de vidas externos al agua, estaban esperando poder fermentar adecuadamente en el lugar líquido adecuado para poder así originar la evolución viviente. También podría ser posible, que fuese el agua el que estuvo esperando a que su misma agua tuviese las condiciones adecuadas para posibilitar la vida o que fuese la propia vida la que adaptase al agua a unas mínimas condiciones vivientes. Tal vez, la vida surgió del interior del agua; o tal vez, la vida se originó como energía, fuera del agua y luego se materializó en vida física en el interior del líquido elemento; quizás porque en el agua se podía ablandar la materia y así podía la vida evolucionar como materia viviente.